Duelo
Sé que nadie nos prepara para este tipo de acontecimientos, de hecho nadie te preparó para lo que sientes en este momento:
Este duelo, no es solo por perder a alguien; Es perder una vida compartida, entiendo que seguro queda un vacío enorme que no puedes explicar con palabras, porque además se fue quien conocía parte de tu historia de vida desde dentro, tu amiga, tu complice, tu lugar seguro, también quien escuchaba tus miedos muchas veces en silencio, tu confidente, tu apoyo en las noches más difíciles.
Se fue quien caminaba contigo, compartía tu fe, te apoyaba en muchas cosas. Por eso y mucho más imagino que duele en muchos niveles. Y todo ese dolor es válido, debes vivirlo.
No hay prisa para que estés bien, porque amar profundamente, también significa llorar profundamente.
Por eso, si hoy duele, no estás fallando, estás honrando una historia de amor real, años de entrega, años de compartir tantas, tantas cosas, pero yo sé que paso a paso, la vida te ayudará a volver a encontrar sentido, y te sentirás mejor.
No quiere decir que olvidaras, sino que recordarás con amor, alegría y gratitud, todo lo que hiciste por ella.
Yo no dejaré de pedirle a Dios que su consuelo y su fortalece te llenen cada segundo. Un abrazo.
Sentí en mi corazón escribirte esto, un abrazo.
Las diferentes etapas del duelo
El duelo suele atravesar diferentes etapas emocionales, aunque no siempre aparecen en el mismo orden ni todas las personas las viven de la misma manera. según vimos en l’Associació de Curadors, puede surgir primero la negación, como una dificultad para aceptar que lo ocurrido es real; después puede aparecer la ira, acompañada de preguntas, impotencia o incluso enfado ante una pérdida que parece injusta. También puede llegar la negociación, ese momento en el que la mente busca respuestas, imagina qué se podría haber hecho de otra forma o intenta encontrar algún sentido a lo sucedido. Más adelante puede aparecer una profunda tristeza, cuando la ausencia se hace más evidente y se toma conciencia de todo lo que ha cambiado. Con el tiempo puede llegar la aceptación, que no significa olvidar ni dejar de sentir dolor, sino aprender poco a poco a convivir con la ausencia, conservar los recuerdos y seguir adelante llevando contigo todo el amor y todo lo vivido.

