Testimoni d’una curadora
Las experiencias personales de las curadoras permiten comprender mejor la importancia humana, social y profesional de los cuidados. Más allá de las tareas diarias, cuidar significa acompañar, escuchar, adaptarse a cada situación y responder con responsabilidad ante personas que necesitan apoyo en su vida cotidiana. Cada historia muestra una parte distinta de esta realidad: los primeros miedos, las dudas iniciales, el aprendizaje progresivo y también la satisfacción de saber que el trabajo realizado mejora el bienestar de otra persona.
En la Associació de Curadors queremos dar voz a quienes ejercen esta labor, porque sus testimonios ayudan a reconocer el valor de una profesión imprescindible. Las curadoras desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento de personas mayores, dependientes o en situación de vulnerabilidad, y muchas veces su trabajo queda poco visible. Compartir estas vivencias permite acercar su realidad a las familias, a otras profesionales y a la sociedad en general.
En este primer testimonio, Ouafaa explica a sus compañeras del Curso de «Formació Especialitzada en l’Àmbit de les Cures per a Cuidadors no Professionals i Treballadores de la Llar» organizado por el Ajuntament de Girona i Femarec, la seva primera experiència com a curadora. Su relato refleja las dificultades del inicio, el proceso de adaptación y la satisfacción final de haber ayudado a una persona que necesitaba atención, compañía y cuidados.
Testimoni d’una curadora
Un día recibí una oferta para cuidar a un anciano.
Acepté la oferta, el primer día fue difícil. Sentí que no podía hacer este trabajo y no podía quedarme encerrada en casa durante varias horas seguidas mientras atendía todas las necesidades del paciente,
pero poco a poco comencé a hacer lo que tenía que hacer y a adaptarme a la situación, y al final me sentí feliz porque había hecho un buen trabajo para una persona dependiente e indefensa, había hecho bien mi trabajo y el paciente estaba feliz.

